domingo, 3 de julio de 2011

JUAN Y EL SAPO

JUAN Y EL SAPO
Era la mañana del día domingo, Juan aun no aparecía, hacia dos días que estaba perdido, no sufría ningún mal mental, pero su terrible miedo hacia los sapos era la más infame de las desgracia que acarreaban su vida de un infantil niño que aún estaba comenzado a vivir, Juan y su familia vivía cerca de un rio lleno de sapos, al otro lado del río vivía su vecino quien tenía un hijo que gustaba ver los sapos, los cogía, jugaba con ellos hasta hartarse, era de notar que el pequeño Juan tuvo una experiencia que marcaría su vida futura, era una mañana como cualquiera, Juan se levantó de prisa a la orilla del río a darse un chapuzón, como un niño sagaz y juguetón se divertía mucho en el agua, cundo de repente ocurrió un infame y terrible suceso que quedaría como una herida sin cicatrizar en la mente de Juan, quería dar el último chapuzón, antes de salir del agua, un globo enorme y verde yacía cerca de una piedra al otro lado del rio, naturalmente Juan fue al encuentro del objeto, pero, un sonido extraño salió de esa piedra, era un enorme sapo verde, este comenzó a salta e iba al encuentro de Juan, asustado, enrojecido la cara y un poco temblante, corrió desesperadamente hacia su casa, sus gritos emanaban de su garganta como si fuese un desesperado niño en busca de su madre, era de esperarse que la madre corrió incansablemente en busca de su hijo, cubrió el cuerpo semidesnudo, seco su lágrimas y con gran firmeza procedió a tranquilizarlo.
A día siguiente quedó solo el recuerdo de una herida letal, los pensamientos consumían la terrible y nefasta escena propinada hacia el niño. Una semana después un poco olvidadizo de la situación, inconscientemente paseaba por la rivera del rio contemplando la pulcra mañana y los verdes pastos  que acompañaba su caminar, su vecino quien también se encontraba por allí, este iba a ser el causante del fatídico hecho. Comenzaron hablar como de costumbre e iban caminando sin rumbo desconocido, su intrigante vecino movido por la emoción le iba a mostrar a juan una increíble colección que tenía escondido por allí, entre las piedras, este llevó a Juan  a un charco muy lejos de su casa, ven acércate le iba diciendo, mientras juan se iba acercando vio una increíble escena, eran sapos de diversos tamaños y colores, más allá sobresalía una cabeza enorme, era el sapo que había asustado a Juan, pronto esa mañana que iba a ser tranquila se convirtió en un calvario, asustado fue corriendo hacia un árbol, lloraba desconsoladamente recordando aquella terrible escena, vio una piedra cercana, la cogió y fue donde el enorme sapo, tiro con gran fuerza, y repentinamente mato al sapo, echó  a correr desesperadamente, mientras tanto su vecino molesto por la situación, fue tras Juan a propinarle una serie de golpes, Juan aterrado tropezó y cayó sobre un arbusto, aprovechándose de la situación, su vecino cogió una rama de un árbol caído y arremetió contra Juana a golpearlo, este, inconscientemente esquivo las ramadas, en ese forcejeo, Juan cogió una piedra muy filuda, la lazo fuertemente que cayo justo en la frente del infortunado vecino, cayo lentamente, agonizo por unos minutos y murió, no contento con eso Juan fue donde los sapos y los mato a pedradas, huyo despavoridamente de la escena del crimen, era domingo y no veía razón alguna de volver a casa, estaba demente y a la ves asustado, no sabía dónde se encontraba, recordaba aquellas escenas y estas alteraban su mente, pensó en quitarse la vida, y así lo hizo, fue al cerro más alto de la montaña, observaba la maravillosa naturaleza, gritaba desesperadamente, un eco respondía a su clamor, se puso erecto, alzo la cabeza, se inclinó y salto, mientras caía dijo las ultimas palabra “porque maldito sapo” y unas piedras enormes sostenían su caída.
Yacía allí tendido, lleno de sangre, era Juan…habia muerto.                                 
      
por: Yover Vásquez Vásquez

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