JUAN Y EL SAPO
A día siguiente quedó solo el recuerdo de una herida letal, los pensamientos consumían la terrible y nefasta escena propinada hacia el niño. Una semana después un poco olvidadizo de la situación, inconscientemente paseaba por la rivera del rio contemplando la pulcra mañana y los verdes pastos que acompañaba su caminar, su vecino quien también se encontraba por allí, este iba a ser el causante del fatídico hecho. Comenzaron hablar como de costumbre e iban caminando sin rumbo desconocido, su intrigante vecino movido por la emoción le iba a mostrar a juan una increíble colección que tenía escondido por allí, entre las piedras, este llevó a Juan a un charco muy lejos de su casa, ven acércate le iba diciendo, mientras juan se iba acercando vio una increíble escena, eran sapos de diversos tamaños y colores, más allá sobresalía una cabeza enorme, era el sapo que había asustado a Juan, pronto esa mañana que iba a ser tranquila se convirtió en un calvario, asustado fue corriendo hacia un árbol, lloraba desconsoladamente recordando aquella terrible escena, vio una piedra cercana, la cogió y fue donde el enorme sapo, tiro con gran fuerza, y repentinamente mato al sapo, echó a correr desesperadamente, mientras tanto su vecino molesto por la situación, fue tras Juan a propinarle una serie de golpes, Juan aterrado tropezó y cayó sobre un arbusto, aprovechándose de la situación, su vecino cogió una rama de un árbol caído y arremetió contra Juana a golpearlo, este, inconscientemente esquivo las ramadas, en ese forcejeo, Juan cogió una piedra muy filuda, la lazo fuertemente que cayo justo en la frente del infortunado vecino, cayo lentamente, agonizo por unos minutos y murió, no contento con eso Juan fue donde los sapos y los mato a pedradas, huyo despavoridamente de la escena del crimen, era domingo y no veía razón alguna de volver a casa, estaba demente y a la ves asustado, no sabía dónde se encontraba, recordaba aquellas escenas y estas alteraban su mente, pensó en quitarse la vida, y así lo hizo, fue al cerro más alto de la montaña, observaba la maravillosa naturaleza, gritaba desesperadamente, un eco respondía a su clamor, se puso erecto, alzo la cabeza, se inclinó y salto, mientras caía dijo las ultimas palabra “porque maldito sapo” y unas piedras enormes sostenían su caída.
Yacía allí tendido, lleno de sangre, era Juan…habia muerto.
por: Yover Vásquez Vásquez
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