jueves, 14 de julio de 2011

CRITICA DE LA VIDA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

José María Arguedas, personaje que amo la vida del campo, su niñez fue marcada por el desprecio de su madrastra y el poder autoritario de su hermanastro, pero Arguedas supo sobre pasar todas aquellas vallas, alimentó su mente con recuerdos que sin saberlo lo ayudarían en su carrera como literato; compartió su vida con los indios y conoció la discriminación a la que estos estaban sometidos.
En su adolescencia Arguedas expresó sus sentimientos en un poema que dedicó a su compañera de clase, desde ese entonces descubrió su pación por la literatura.
En su trabajo como literato lucha contra los prejuicios y defiende los valores del indio, recordemos que él conoce su realidad pues vivió en la sierra, el entorno en el que paso gran parte de su niñez.
Debido a un incidente en su casa de estudio fue llevado a la prisión El Sexto donde permaneció un año de su vida, con la experiencia adquirida escribió su novela “El Sexto” donde narra la inmundicia de la vida en la cárcel. En su novela “Los Ríos Profundos” considerada como su auto biografía manifestó su tendencia al suicidio.  
Se cree que la crítica de Cortázar lo indujo al suicidio, aunque ya tenía antecedentes de haber intentado terminar con su vida; finalmente cumple con su cometido, pues decidió terminar su dilema con una bala en la cabeza.
Por: Irma M. Cabrera Abanto
José María Arguedas Altamirano
Nació en Andahuaylas, el 18 de Enero de 1911; escritor del movimiento Indigenista, antropólogo y docente, siempre buscando la integración de los pueblos como cultura, hablaba de “quechuisar”  el español mostrando esa tendencia en sus obras y cuentos.
Tuvo una vida muy marcada  desde pequeño,  a los tres años de edad perdió  a su madre, luego su padre contrajo matrimonio con una viuda millonaria, esta nueva etapa de la vida de Arguedas fue la que marcaria su tendencia Literaria como Indigenista,  ya que  en su infancia mantuvo mucho más contacto con los Indios que con su propia  familia, cuando su padre salía de viaje por periodos muy largos trabajando como Juez, Arguedas permanecía a los cuidados de su madrastra quien lo mantenía muy apartado de ella y su hijo, pasando mas tiempo en la cocina junto a los empleados y aprendiendo mucho de las labores dura de ellos. Cuando creció lo suficiente, viajó con su padre por muchos pueblos del Sur, conociendo las costumbres de cada Pueblo como en Puquio - Ayacucho, que celebraban la corrida de toros, incorporando a un cóndor que desgarra la piel del toro, considerándolo muy violento, también se impresiono mucho con los danzantes de tijeras de Mayobamba – Ayacucho, viendo en ellos un gran arte y complejidad admirándolos.
Arguedas viéndose solo sin el amparo de una madre, sin el apoyo y compañía de un padre se refugió en los brazos de los indios, es él, el que dijo alguna vez: “los Indios sobre todo las Indias veían en él una persona igual a ellas, con la única diferencia de ser blanco”, aprendiendo sus costumbres e incluso su propia lengua, el quechua. Fue ahí donde conoció desde muy cerca los abusos y maltratos hacia los Indígenas pues él también lo vivió en carne propia, sirviéndole de inspiración para escribir en 1958 “Ríos Profundos”, su obra maestra el cual fue más una autobiografía.
A los 20 años ingresó a la  Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, fue allí donde conoció a muchos escritores que no dudaron en formar amistad con él, esto ayudo a Arguedas a compartir ideas, enriqueciendo su cultura como escritor, en la Universidad fue un protestante contra los dictadores, a consecuencia de eso fue a parar en La Sexta, la cárcel mas famosa de lima; estando preso por casi un año, un penal donde se encontraba a ladrones, asesinos y dementes; así escribió su libro “El Sexto” donde habla sobre la vida en la prisión. Arguedas conoció por sus amigos un Bar llamado “El Pancho Fiero” un punto de encuentro para los artistas e intelectuales, llegando a conocer personajes de renombre como José Sabogal, se presentaban artistas que incentivaban al folclore y las costumbres peruanas, es ahí donde también presento muchas de sus creaciones; las dueñas del local eran las hermanas  Bustamante, una de ellas, Cecilia Bustamante con quién entablo una bonita amistad y visitaba frecuentemente en la cárcel, cuando Arguedas fue privado de su libertad, fortaleciendo el lazo amical y confundiéndose con amor, culminando en matrimonio que duro muchos años, pero los constantes insomnios y depresiones de Arguedas hicieron que el Matrimonio llegara a su fin.
Arguedas fue nombrado director de Cultura en la Escuela de Bellas Artes, donde gestionaba y apoyaba a muchos grupos de artistas, un día recibió ordenes de sus superiores siendo obligado a despedir a muchos de los trabajadores por reducción de presupuesto, fue ahí donde tuvo su primer intento de suicidio ingiriendo pastillas, fracasando al ser encontrado a tiempo por uno de los trabajadores, siendo inmediatamente internado en el “Hospital del Trabajador”. Comenzó a tomar un tratamiento de psicoanálisis en Chile,  visitando muy a menudo a Pablo Neruda, que solía reunirse con muchos escritores, conoció a una mujer muy joven por quién perdió la cabeza, volviendo a su juventud, en 1977 se caso por segunda vez, pero ni su nuevo amor pudo evitar los ataques de depresión que sufría y más la lucha de palabras con el escritor Julio Cortázar quién criticaba a los escritores latinoamericanos calificándolos como nacionalistas, esto ofendiendo mucho  Arguedas y sumergiéndose en una terrible depresión regreso las ideas del suicidio, escribiendo su ultimo libro “El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo” dejo notar su depresión y expresando su fallido intento de quitarse la vida y de cómo ahora se pasa los días buscando la manera de liquidarse con decencia, molestando lo menos posible. 
A los 58 años, el 28 de noviembre de 1969 se encerró en el baño de la Universidad Agraria para culminar  con su propósito de quitarse la vida, con un revolver disparándose en la cien y agonizando por cuatro días sin haber  salido nunca del coma murió María Arguedas Altamirano. Ahora Arguedas es considerado como el máximo representante del movimiento Indigenista, su vida fue tormentosa y tenía mucha falta de identidad personal,  porque se sentía un blanco entre los indios y un indio entre los blancos.
Solange Montoya Castañeda.







Cabrera Abanto Irma
 Carrión Ortiz Valeria
Pérez Calua Mónica 
dibujante: VIKO ISNOTDEATH 

ANÁLISIS SOBRE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

José María Arguedas, a pesar de tener una infancia muy difícil, con la permanente ausencia de su padre y la inevitable pérdida de su madre, se convirtió en víctima de la soledad, una soledad marcada por la tristeza de tener que lidiar con la indiferencia de su madrastra y los maltratos del hijo de ella.
Siendo tan sólo un niño de ocho años, se vio reducido a ser un sirviente más de su hermanastro. Vivió la intolerancia, la crueldad y el racismo en la vida de campo. Supo lo que fue trabajar largas jornadas, como uno más de los indios compartió las duras faenas agrícolas con los peones y campesinos; sí, siendo tan sólo u niño de ocho años.
Al verse metido en el mundo de los pobres campesinos de aquella época, Arguedas concibió  una perspectiva distinta de ésta. Él se había convertido en uno más de ellos, gracias al calor de las mujeres indígenas, que lo trataron como a uno de ellos a pesar de las marcadas diferencias físicas.
Al ver de cerca el sufrimiento y la injusticia con que eran tratados los indos, él se sentía ofendido y de una forma muy especial resentido con esa parte de la sociedad que se sentía muy superior a la de su nueva familia, los indios.
Quién diría que ésa fue la época que lo marcaría para siempre, las vivencias de ese período se convertirían después en un obsesionante recuerdo, la razón y la mayor inspiración para el contenido de sus obras literarias; es que hay que saber de su vida para entender su sentir y su deseo de reivindicar la raza indígena en el Perú!
Entonces es complejo de entender, pero bello al  comprender que ésa fue la razón que lo motivó a defender y difundir los valores del universo indio, su música bailes y tradiciones. Aparte de dedicarse también a la literatura, la antropología y la docencia.
Es realmente impresionante su vida y la sabiduría que encontró  en medio de la pobreza y el sufrimiento del trabajo en el campo, admiro los valores que supo rescatar dentro de sus penosas experiencias, y considero de gran importancia sus obras literarias. Deberíamos todos tratar de entender ese mundo  de los indios peruanos que es nuestro pasado y que sigue siendo nuestro presente vigente, incansable e irreprochable; pues sabemos que de alguna manera todos dependemos del trabajo de los hermanos campesinos para poder llevarnos un pan a la boca.
Si tan sólo nos sintiéramos interesados por conocer más allá de la vida de un escritor, podremos comprender que dentro de cada persona hay un mundo entero de revoluciones que podemos adoptar como ejemplo admirable para poder, al menos intentar crear un punto de vista distinto, más sensible, equitativo, más justo, entonces podremos sentirnos dignos de llamarnos  humanos.

Por: Sandra Malpica Chávez.
                                      José María  Arguedas

Arguedas fue uno de los escritores que se intereso mucho por el Indigenismo, ya que este escribió sobre el folklor de cultura andina la cual lo llevo a recibir muchos premios, Arguedas contaba las experiencias vividas en su infancia, el maltrato que daba el patrón al indio recogiendo experiencias vividas un claro ejemplo de ellas es Yawar Fiesta que nos narra una corrida de toros al estilo andino .Arguedas vivió muchos conflictos sociales, culturales y políticos este ultimo lo llevo a la cárcel de la cual escribió una de sus mejores obras  “El Sexto “ donde nos cuenta la vida dentro de la cárcel este hecho lo marco mucho ya que lo obligo a suspender sus estudios en la Universidad Mayor de San Marcos donde permaneció 8 meses en ese tiempo logro traducir muchas canciones en Quechua .
En 1958 escribió Los Ríos profundos que se señala como autobiografía del cual gano un el Premio Nacional de Fomento a la Cultura .En 1964 publicó su obra más ambiciosa, Todas las Sangres, novela de gran consistencia narrativa, en donde Arguedas muestra toda la variedades de tipos humanos que conforman el Perú y a la vez los conflictos determinados por los cambios que origina en las poblaciones andinas el progreso contemporáneo.
En 1966 Arguedas trata de suicidarse por primera vez fracasando en el intento después se mantuvo en tratamiento psiquiátrico por mucho tiempo, su  vida después del intento del suicidio ya no fue la misma. En 1967 escribe el Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo y en el 1968 se le otorga el premio Inca Garcilaso de la Vega.
En 1969 se dispara en la cabeza terminando con su vida, Arguedas dejo un gran vacío para el mundo Andino y para el Perú, sus obras ayudaron a tomar al hombre andino en cuenta en la sociedad y nos dio a conocer a través de sus obras  la cultura tan rica que se vive en los Andes.
Andre Collantes Quiroz
José María Arguedas
José María Arguedas escritor peruano y Antropólogo de renombre, que siempre hace mención a todo lo andino con la sola mención de su nombre ya que con sus obras nos mostro todo es este mundo, pero que a temprana edad perdió a su madre, quedando a disposición y bajo los mandatos y maltratos de su hermano mayor.
El desde niño aprendió el trabajo del campo junto con el resto de los campesinos que lo asumieron como uno de los suyos, ya desde este momento Arguedas estaba sumergido en este mundo rudo andino. Es aquí donde decide ser un intelectual.

 Pero también se tiene que tomar en cuenta que se afirma que Arguedas podría exagerar sus vivencias por su sensibilidad del autor plasmadas en sus obras.

Gracias al contexto en el que nace y es criado José María se trona un defensor indiscutible de la raza andina, nos hace ver su importancia, y como es que en varios casos son discriminados, aunque el autor no siempre fue aceptado por todos, tuvo criticas negativas hacia su trabajo.
En sus obras son plasmadas parte de cómo es que veía a la sociedad pero en parte a los indios frente a los demás y como es que se generaba injusticias en ellos y es así como se centra en esta temática hasta lograr a escribir una de sus obras cúspides, también se considera que sus obras son autobiográficas en muchos casos, logrando así escribir Los Ríos profundos o El Sexto que nos narrada cuando es detenido y encarcelado.
Arguedas estuvo en severos casos de depresión que lo condujeron al suicidio.
Pero siempre planteaba el amor a todo lo concerniente a este mundo mágico, incluso en el momento de su fallecimiento había pedido música andina y la danza que amaba la cual era la danza de las tijeras.

Francis Bazán Pajares.

José María Arguedas

Escritor y etnólogo peruano, renovador de la literatura de inspiración indigenista y uno de los más destacados narradores peruanos del siglo XX.
Sus padres fueron el abogado cuzqueño Víctor Manuel Arguedas Arellano, que se desempeñaba como juez en diversos pueblos de la región, y Victoria Altamirano Navarro. En 1917 su padre se casó en segundas nupcias (la madre había muerto tres años antes), y la familia se trasladó al pueblo de Puquio y luego a San Juan de Lucanas. Al poco tiempo el padre fue cesado como juez por razones políticas y hubo de trabajar como abogado itinerante, dejando a su hijo al cuidado de la madrastra y el hijo de ésta, quienes le daban tratamiento de sirviente.
En 1921 se escapó con su hermano Arístides de la opresión del hermanastro. Se refugiaron en la hacienda Viseca, donde vivieron dos años en contacto con los indios, hablando su idioma y aprendiendo sus costumbres, hasta que en 1923 los recogió su padre, quien los llevó en peregrinaje por diversos pueblos y ciudades de la sierra, para finalmente establecerse en Abancay.



En mi opinión, José María Arguedas es un hombre que demuestra valor en lo que hace, dedicación y empeño. Es alguien que da un ejemplo de vida y superación, demuestra que no existen "impedimentos" para lograr lo que se anhela, nos enseña que no existe diferencias entre personas. Es un orgullo peruano.
A pesar de lo que vivió en su niñez, salió adelante y logró un objetivo único.


Antonella Monteverde Urteaga

miércoles, 13 de julio de 2011

JOSE MARÍA ARGUEDAS
José María Arguedas es un escritor peruano que nació en Andahuaylas el 18 de enero de 1911Era hijo de Víctor Manuel Arguedas Arellano, un abogado cuzqueño que ejercía de Juez en diversos pueblos, y de Victoria Altamirano Navarro, perteneciente a una acaudalada familia de Andahuaylas. Cuando tenía dos años y medio de edad, falleció su madre.
En 1915, su padre, al ser nombrado Juez de primera instancia de la provincia de Lucanas (departamento de Ayacucho), se trasladó a dicha sede, donde poco después se casó con una rica hacendada de San Juan de Lucanas, Grimanesa Arangoitia Iturbe viuda de Pacheco. Aquella sentía por su hijastro un evidente desprecio, y constantemente esta manera Arguedas aprendió a convivir lo mandaba a convivir con los criados indígenas de la hacienda. Aprendió las costumbres de los indígenas y a considerarlos como su familia esto marcaria gran parte de su obra. Como fue ríos profundos
En la época universitaria también marco parte de su obra. Es una breve novela basada en la experiencia carcelaria del autor en la prisión limeña del mismo nombre, entre los años de 1937 y 1938, bajo la dictadura de Oscar R. Benavides (EL Sexto)
Haci es como Arguedas en encuentra el amor en la que se convirtió en   su esposa   Celia Bustamante Vernal de la cual se divorcia y luego de un tiempo casarse con Sybila Arredondo
La depresión de Arguedas hizo crisis en 1966, llevándolo a un primer intento de suicidio por sobredosis de barbitúricos el 11 de abril de aquel año. Desde algunos años atrás, el escritor venía recibiendo múltiples tratamientos psiquiátricos
A partir del intento de suicidio, su vida ya no volvió a ser la misma. Se aisló de sus amigos y renunció a todos los cargos públicos que ejercía en el Ministerio de Educación, con el propósito de dedicarse solamente a sus cátedras en la Universidad Agraria y en la de San Marcos. Para tratar su mal se puso en contacto con la psiquiatra chilena Lola Hoffmann, quien le recomendó, a manera de tratamiento, que continuara escribiendo. De este modo publicó otro libro de cuentos: Amor mundo (en ediciones simultáneas en Montevideo y en Lima, en 1967), y trabajó en la que sería su obra póstuma: El zorro de arriba y el zorro de abajo
Finalmente renunció a su cargo en la Universidad Agraria y el 28 de noviembre de 1969 se encerró en el baño de dicha universidad y se disparó un tiro en la cabeza, a causa del cual murió, después de pasar cinco días de penosa agonía (2 de diciembre de 1969).
Valeria Carrión Ortiz

Apreciación Critica
"José Maria Arguedas"
José María Arguedas escritor Peruno y Antropólogo, nació en Andahuaylas, Perú el 18 de enero de 1911. Escritor de grandes novelas y cuentos que hablan de la realidad peruana y campesina que lo ha llevado hacer unos de los más grandes escritores de narrativa indigenista en el Perú.
Escritor que habla sobre la vivencia y problemática de los pueblos indígenas. En su niñez Arguedas conoció las injusticias y la vida campesina, el fue sometido por su hermanastro Pablo Pacheco, esos tiempos oscuros le sirvió luego en la literatura por q podía plasmar el sentimiento campesino y hablar en hechos reales lo que pasaba con el Perú de ese entonces.
Arguedas  Estudio en la universidad de San en Lima donde fue recibido sin ninguna discriminación por parte de sus compañeros, fue allí donde se dedico plenamente ala literatura, Fue donde posteriormente se licencio en literatura y realizo un curso de etnología como bachiller.
En el transcurrir de su vida Arguedas recopilo mucha información para luego plasmarlo en cuentos y libros es así como escribe: Warma kuyay, Agua, Canto kechwa, Yawar Fiesta, Los ríos profundos, etc.
Arguedas escritor, novelista dejo un legado para muchos otros grandes Peruanos Literarios.

Gherald Salazar Olortegui


JOSE MARIA ARGUEDAS

José María Arguedas consagro su vida por defender  los valores de los indígenas, su música, su danza, su tradición todo aquellos que caracteriza al mundo indígena de hoy, para que llegara hasta donde se le vio tuvo que pasar por muchos rechazos, fracasos, humillaciones, discriminación por parte de todos. Escuchando su vida solo veo en este gran hombre de la corriente indigenista como un grande, que lucho para que lo que hoy perdura de la cultura fue por la gran decisión que le dio y el valor significativo que resalta en sus obras.
Muchos lo rechazaron lo criticaron, pero no dejo de publicar sus obras y la realidad que vivió en el momento de su niñez, como puede el poder del hombre humillar tanto a su semejante.
Muchas de sus obras fueron sucesos y anécdotas vivenciadas por el, todas las sangres fueron duramente criticadas, tanto le llego a afectar que no se sentía identificado por nada que lo rodeaba a final de su vida llega a la depresión que le conlleva a la muerte después del primer intento de suicidio. Lucho por una gran causa y por eso debemos estar muy agradecidos a él.
por:-Elizabeth Palza Valenzuela.


José Maria Arguedas

José Maria Arguedas uno de los escritores más importantes de Perú, nos dejo obras exquisitas donde nos muestra en cada línea la belleza del mundo andino pero también las injusticias y la discriminación que se vive, por eso dedica toda su obra a defender los valores del indio, lucha en contra de la discriminación y el prejuicio.

Cuando Arguedas era pequeño tuvo que enfrentarse con lo inevitable, con lo irreversible. Apenas tenia años, cuando fallece su madre. Acontecimiento  marcaría la declinación de la estructura familiar y el inicio de abandono, el maltrato y el sufrimiento, pues poco después su padre se casa con una mujer que lo maltrataría y despreciaría, el hijo mayor que esta mujer, quien era conocido por todos como un chico cruel y despiadado también maltrata a al pequeño Arguedas, quien se ve obligado a vivir con los indios donde descubrió seres mas reales que los de su “familia”, personas de las que siente cariño verdadero.

Cuando por fin logra desprenderse del maltrato, se ve enfrentado a otro, la de los costeños que se creían superiores a los que los serranos.


Sus obras son el reflejo quizás inconciente o quizás desesperado de hacernos saber el gran sufrimiento que le toco vivir… que viven día a día los indios... y el consuelo que encontraba en ellos… Nos muestra en ellas la profunda complejidad de la vida en los pueblos de la sierra, con su belleza pero a la vez sus injusticias…

Todas sus magistrales obras son testimonios de lo que el vivió, como el sexto que es un desgarrador testimonio de lo que se vive en la cárcel… o ríos profundos que es casi su autobiografía…

La vida de Arguedas nunca fue fácil desde la muerte de su madre, el maltrato de su madrastra y de su hermanastro, el desprecio que tuvo que sufrir y sobre todo ese sentimiento que lo acompañaría de por vida, el sufrimiento de sentir que no encajaba en ningún lugar pues el se sentía indio entre los blanco y blanco entre los indios… pero si Arguedas no hubiese vivido esto, no hubiese vivido en carne propia la discriminación y el prejuicio que había hacia  los indios, tal vez jamás habría creado obras tan geniales como agua o ríos profundos… pero quizás también tal vez no habría acabado con su vida de la manera mas trágica.

Sus obras son el resultado de su sufrimiento al igual que su muerte..

Lopez Abanto Ruby

APRECIACIÓN CRITICA.

Apreciación acerca de José María Arguedas.
Mi opinión en cuanto a la vida de este gran escritor peruano es que fue realmente un ser humano decidido ya que a pesar de todas las dificultades y lo mucho que tuvo que sufrir durante toda su vida él lucho ante todo contratiempo para alcanzar lo que siempre quiso sin apoyo de nadie y sólo convirtiéndose en un ejemplo a seguir para muchas personas que con un pequeño problema dejan sus metas a un lado y no llegan a alcanzar lo que anhelan.
Era un hombre que realmente apreciaba y valoraba lo que tenemos en nuestro Perú nuestras verdaderas raíces de lo cual debemos de sentirnos orgullosos al igual que Arguedas.
Un genio que lamentablemente al final por su cobardía  y falta de aplomo no pudo con sus aflicciones y con la vida realmente difícil que le tocó vivir desde niño, que terminó acabando con él y con ese magnífico ser que obviamente tenía mucho más que dar pero decidió acabar con sus sufrimientos y padecimientos.
Y así dejarnos sin un genio de la literatura que habría podido darnos mucho más.

Arguedas y su obra

Hablar de Arguedas en el año que conmemoramos el centenario de su nacimiento me ha hecho reflexionar sobre la vida y obra de este gran escritor indigenista.  Recuerdo que leí una o dos de sus obras cuando estaba en el colegio, pero es ahora cuando realmente he podido comprender el pensamiento de este hombre cuya obra estuvo marcada fuertemente por sus experiencias de la vida.  Me pregunto que hubiera pasado si la segunda esposa de su padre; su madrastra, no hubiera tenido tal "aprecio" por José  María. Haciéndolo vivir como un sirviente más de la hacienda donde vivía, probablemente no hubiéramos tenido a tan grande escritor entre nosotros y no estaríamos celebrando el centenario de su nacimiento. No es que alabe el maltrato o el sufrimiento, pero la vida es así.  El hombre es el resultado de sus experiencias y está en él o en ella el hundirnos o engrandecernos como consecuencia de las mismas.  Arguedas fue un hombre que nos relató la belleza de la vida en los andes, un hombre que denunciaría la dureza, injusticia y crueldar de ese mundo que conoció muy bién y que actualmente no ha cambiado mucho.
Su obra Todas las Sangres retrata la totalidad social del país con sus diferentes escalas y jerarquías, anhelos y frustraciones.  Esta obra fue también la que lo sumió en una gran depresión, pues en la mesa redonda llevada a cabo por el Instituto de Estudios Peruanos se la criticó duramente y se concluyó que la descripción de la vida del campo no se ajustaba a la realidad por tanto no era aprovechable sociológicamente.  Lo cual llevó a Arguedas a planear su suicidio.
Arguedas decía que no era un aculturado, su temor principal era que el mundo moderno haga olvidar completamente al mundo tradicional y que las esas costumbres y tipo de vida se perdiera. Felizmente ahora estamos tratando de revalorar esas tradiciones y costumbres pero aún nos falta más. Somos nosotros los llamados a preservar esas tradiciones y a no permitir que esa oposición entre lo tradicional y lo moderno siga.

Arturo Malpica Reyes

José María Arguedas [Critica]

ANALISIS CRÍTICO
(José María Arguedas)

INTRODUCCIÓN:

En el siguiente trabajo hablaremos acerca de un personaje que ha tenido grandes resultados literarios en nuestro país, alguien que ha defendido los derechos de los indígenas o indios de la sierra peruana; por eso a continuación expondremos su vida, obras y que es lo que logro en todo su vida, gracias al video expuesto en clase.

DESARROLLO:

José María Arguedas, nació en Andahuaylas, Perú, el 18 de enero de 1991, viene de una familia mestiza, acomodada, pierde a su madre cuando tenía dos años, su padre era un abogado y siempre viajaba. Después su padre se casa con una señora rica la cual trataba  mal a José cunado su padre salía de viaje; lo trataban como un sirviente de la familia, maltratado por su hermanastro Pablo Pacheco.
José María Arguedas tuvo una educación regular, al entrar a la secundaria se enamora de una de sus compañeras y escribe sus primeros poemas inspirados en ella; por ser un indio de la sierra la joven no le hizo caso. Ingreso a la Universidad de San Marcos, Lima, allí se licencio en literatura y realizo un curso de etnología como bachiller, al pasar los años de universitario se gradúa cono etnólogo y también contrae matrimonio con Celia Bustamante, una joven que tenía una peña cultural. Su primera obra escrita fue Agua [1935] Arguedas, obsesionado con su pasión literaria, deja de lado su relación amorosa con su esposa, hasta el punto de separarse, después de entrar a una gran depresión, Arguedas decide suicidarse, tomando anticonceptivos que lo llevarían a ser internado en una clínica. Salvado después del suicidio viaja a Chile a un encuentro con otros literarios muy famosos, conoce a una joven con la que contrae nuevamente; pero el destino no le daría buenas vibras y nuevamente se suicida con un disparo en la cien.

APRECIASIÓN CRÍTICA
Arguedas fue un hombre de valores, defensor de los derechos de los indios e indígenas de la sierra peruana, sus obras fueron basadas en su vida y en los más discriminados, que son los de piel morena, por ello Arguedas es considerado un gran exponente de la literatura peruana y por ello tenemos que hacerle el reconocimiento de que fue un hombre que ha luchado por su honor y por las personas más humildes de nuestro Perú, que han sido los más pobre y discriminados de nuestra sierra.

martes, 12 de julio de 2011

COMENTARIO SOBRE DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

JOSÉ MARÍA ARGUEDAS 
Tal vez, uno de los grandes hombres que haya marcado un hito en la literatura peruana es José María Arguedas, su vida fue grabada con muchas tragedias, llego a experimentar la muerte de su madre, el maltrato de su madrastra y hermanastro, esa vida cruel  de indio que cargaba, lo llevarían más adelante a una nueva etapa en su vida, las costumbres indígenas serian el gran centro de atención de éste muchacho, se sentía parte de ella, pero a la vez se sentía menospreciado, huye de su casa despavoridamente y va a convivir con los indios, el padre de este, se dio cuenta de la falta que le hacia su hijo, pronto deciden recorrer otros rumbos, sus viajes lo llevaría a conocer muchas cultura, la cual, él se siente parte de ella. Fue al colegio, allí, a pesar de no tener el aspecto de indio, pero, las burlas y el desprecio llegarían, comenzó a distinguir mundos diferentes, una la vida en la comunidad indígena y la otra, en la vida retumbante de la ciudad costeña.
Ingreso a la universidad San Marcos, allí seria la cimiente que prepararía al joven muchacho en un gran escritor, pero la idea ya estaba plasmada mucho antes, otra vez la tragedia envuelve su vida, muere su padre, pero no sería obstáculo para que Arguedas siga rumbo a su sueño.
Arguedas vio un camino para posibilitar la afirmación nacional de la sociedad peruana. Ese camino tendría que empezar en la propia vida de cada uno, siendo el primer paso una reconciliación interna que llevara a resistir el imperio del colonialismo interiorizado como racismo, a tener menos vergüenza de sí, mayor seguridad. No sentirse como un condenado sino como heredero de una tradición valiosa que está allí, arrinconada, pero viva.
    Las obras de Arguedas estuvieron dedicadas a desmoronar los estereotipos coloniales. A permitir que los peruanos nos pudiéramos ver sin los filtros ideológicos que secuestran y desvirtúan la experiencia. O más bien que la predeterminan en una dinámica de abuso y resignación, de desprecio y odio. Su discurso es, por tanto, fundacional. En vez de satanizar o mistificar a sus personajes, y escribir parábolas sociales, Arguedas trata de imaginar a individuos con un rostro propio. De allí que sus personajes sean complejos y muy distintos entre sí. Hay gamonales pérfidos pero también los hay poseídos por una fiebre de santidad. Y hay campesinos que perseveran en los valores de su mundo, pero igualmente hay los que se avergüenzan de sí mismos y traicionan u olvidan a los que dejaron atrás.
            Quisiera terminar señalando la actualidad y vigencia del legado de Arguedas. El Perú ha avanzado mucho desde su partida. No obstante, el “indigenismo criollo”, con su lógica paternalista de negación de lo diferente, sigue siendo la ideología dominante. Sus obras reflejan hoy a un  hombre latente y pudiente que ha marcado su idiosincrasia con orgullo, ese es Arguedas un hombre luchador con valores y sobre todo con coraje peruano que sintetizo la vida sonora del indigenismo.


Por: Yover Vásquez Vásquez

jueves, 7 de julio de 2011

Calixto Garmendia (Análisis)

Hechos importantes:
  • El Alcalde se apropia de un terreno de Calixto para hacerlo cementerio.
  • No se hace efectivo el pago prometido por el terreno y Calixto busca venganza, pero su esposa lo persuade de no hacerlo pues solo conseguiría perjudicar a su familia.
  • Calixto escribe cartas a varias autoridades para pedir ayuda, pero ninguno le responde.
  • Calixto es tomado preso por querer sembrar en la parte que aún no tenía cadáveres de su terreno.
  • La muerte de los ricos hace que Calixto se sienta aliviado por la injusticia que sufría.
  • Por las noches, Calixto rompe los tejados de las autoridades del pueblo sin que nadie se diera cuenta.
  • Al morir el alcalde, el nuevo alcalde le dice que no le pagará y lo acusa de ser un agitador.
  • Calixto muere al poco tiempo esperando justicia de las autoridades.
Argumento.
El cuento narra la historia de Calixto Garmendia.  Un hombre trabajador que buscaba siempre la justicia.  Tenía un hijo llamado Remigio que solo estudió hasta segundo grado de primaria.  Era una familia felíz, porque tenían lo suficiente para vivir.  Calixto se había ganado la confianza de la gente del pueblo, pues todos venían a verlo cuando querían reclamar algo que estuviera mal.  Calixto evaluaba la situación y si ameritaba que los apoye, lo hacía.  Esta actitud le trajo varios enemigos dentro del pueblo.
Una vez, cuando hubo una epidemia de tifo en el pueblo, el alcalde tomó unas tierras de Calixto para enterrar a los muertos y le dijo que le pagarían.  Situación que nunca se dió.  Calixto trató de hacer justicia con sus propias manos, pero su esposa lo persuadió de no hacerlo pues de ser así, dejaría a su familia desamparada.  Es por ello que Calixto escribe numerosas cartas reclamando justicia, pero nunca tuvo respuesta.
Su vida se empezó a llenar de rencor, la muerte de los ricos lo hacía felíz y romper los tejados de las casas de las autoridades calmaba en cierta forma la pena de no tener justicia en su propia vida.
A la muerte del alcalde, la nueva autoridad del pueblo lo acusa de agitador y lo mete nuevamente a la cárcel. Calixto es persuadido de suplicar justicia pero no acepta, pues sabe que la justicia no es limosna como para estar mendigando por ella.
Calixto muere al poco tiempo sin ver en su propia vida aquella justicia que reclamó para otros.

Valores:
Honestidad y solidaridad.- Calixto era un hombre honesto que ayudaba a los demás si la causa era justa. Aún sabiendo que el ayudar a otros podría generarle problemas.
Confianza.- El pueblo confiaba en Calixto y lo consideraba un líder para hacer oir sus reclamos.
Justicia.- El cuento muestra la búsqueda de una sociedad justa que se haga grande por los valores de su gente.
Dignidad.- Calixto estaba orgulloso de lo que era y del trabajo que tenía.  Jamás agachó la cabeza ante nadie.

Preguntas:
1.- ¿Qué motivó el resentimiento de Calixto ante las autoridades?
2.- ¿Por qué aquellos que lo buscaban para recibir su apoyo se olvidaron de reclamar lo que era justo para Calixto? ¿Qué hubiera pasado de haberlo apoyado?
3.- ¿Qué situaciones en la actualidad motivan la misma reacción de Calixto?

Por: Arturo Malpica Reyes

lunes, 4 de julio de 2011

CONVERSACIÓN DE DOS FANTASMAS


En el momento donde la tierra se ilumina con los primeros rayos del sol, mi entrañable amiga y yo emprendimos rumbo asía el pueblo vecino, cruzando la única carretera que unía ambos poblados; el inicio de la carretera era muy angosto y con los abismos más profundos que jamás hayan podido imaginar, cada vez que por casualidad veía alguno de sus vertiginosos costados los nervios se me alteraban tanto que por un instante tenía que cerrar los ojos y quedarme quieto; pero después de unos cuantos minutos el camino se ensanchaba y se cubría con la sombra de altos árboles y espesos arbustos que bordeaban la senda. No tomaba más de una hora recorrer todo el camino.
Cuando al fin cruzamos,fuimos directamente y sin distracciones a la casa de Hernán, un viejo amigo nuestro, que empezaba a celebrar su onomástico con una gran fiesta donde abundaba la comida y bebida; aceleradas pasaron las horas y en mitad de la noche a pesar de la insistencia de Hernán decidimos retornar a nuestras moradas; caminábamos tambaleándonos levemente por culpa del alcohol que habíamos ingerido tan amenamente.
Justo antes de pisar la carretera una oración sin aparente motivo surgió de mi boca - Siempre tenemos que caminar por aquí – llevándome a una perturbadora idea “es como si recogiéramos nuestros pasos cada vez que pasamos por esta carretera”. Luego recordé un viejo cuento que me contaba mi abuela cuando era pequeño, cuento que en ese momento compartí con mi amiga.
Era invierno y acababa una agresiva lluvia, en medio de la calle había una mujer sentada esperando a su esposo, cuando se le acerco una agitada anciana pidiéndole ayuda, ya que su hijo se encontraba en medio de una violenta contienda en uno de los puentes colgantes a las afueras del pueblo; sin que la mujer se niegue, acompaño a la anciana al rescate de su vástago, pero antes de llegar al puente, tuvo una visión con su mejor amigo recientemente fallecido:
-¡Detente! Ya no siguas caminando; hace un año atrás el hijo de esta anciana cayo del puente en una pelea y desde entonces su alma no consigue descansar en paz apareciéndose todas las noches en el puente; lo que esta maliciosa mujer intenta, es empujarte y hacer que tomes el lugar de su hijo. Así que voltea y corre sin mirar atrás, por un camino distinto al que te trajo hasta aquí o de lo contrario estarás recogiendo tus pasos – dijo el occiso
La mujer volteo horrorizada y corrió por donde ya había caminado, olvidando las palabras de su difunto amigo, pero después de recorrer pocos metros volteo para asegurarseque la anciana no la estuviera siguiendo, cayendo muerta  al instante.
Una vez contada esta breve historia, se hiso presente un incómodo silencio causado por las reflexiones sobre el cuento de mi abuela y mientras más nos envolvía una densa oscuridad, sentí los temblorosos brazos de mi amiga sujetándome con fuerza.
-estamos entrando a la parte más estrecha del camino, debemos tener cuidado de no dar ningún paso en falso- dijo mi amiga resbalando y arrastrándome con ella otra vez.  
Carlos Alberto Abanto Rodríguez.

EL SOLDADO


 
Lo recuerdo claramente, dos minutos antes de salir del trabajo, una señora  llamó muy asustada, sus palabras se mezclaban con profundos suspiros haciendo casi imposible entender lo que trataba de decirnos. Cuando al fin logró calmarse dijo que un hombre aparentemente loco estaba gritando y golpeando la puerta de su casa; después de darnos  su dirección insistió de manera muy enfática que nos apresuremos.
Al ver nuestra llegada, el orate empezó a correr desesperado, a una cueva que había a un par de calles, de inmediato comencé a perseguirlo corriendo también, mientras mi compañero trataba de tranquilizar completamente a la dueña del domicilio; cuando logré alcanzar al demente mi compañero me espera a unos pocos metros, y juntos, con mucha dificultad  logramos introducirlo en el interior del vehículo; pero en ese momento escuche un fuerte golpe seguido por un desgarrador grito de dolor, proveniente de aquella cueva donde había hace poco capturado a ese violento maniático; un tanto inseguro fui a dar un vistazo y al adentrarme por completo en esa cueva repleta de sombras, vi la silueta de un hombre de mi estatura, fornido y con el cabello muy corto, sentado  sobre una roca.
-¿estás bien?  ¿Por qué lloras?-  le pregunte.
Él se puso de pie y comenzó a caminar hacia la salida mientras yo lo seguía con temblorosos pasos; cuando ya estábamos los dos fuera de la cueva fue muy evidente el estado en el que se encontraba este sujeto; cada pisada que daba era una tambaleada que lo jalaba al suelo, fue en la tercera caída en la que ya no intento levantarse y resignándose dijo:
-¿Qué haces muchacho? Hay todo un mundo por descubrir haya afuera y tú sigues a un viejo ebrio en medio de la penumbra.
No tuve respuesta a sus palabras, mucho menos a su interrogante  y solo me senté frente a él.
-¡salud!- dijo, pasándome una pequeña y fría botella con whisky.
-no, gracias ya no bebo- respondí.
-yo bebo desde hace mucho tiempo, tanto que ya olvidé cuanto- agrego sonriendo.
-pero, aún no me has respondido, ¿Qué haces aquí?- volvió a preguntar.
Yo, me quedé en silencio otra vez, no pude responder y solo pensé que tal vez podría llevarlo al centro mental donde trabajaba, ya que ahí  existe un espacio para rehabilitación de alcohólicos.
-al menos me dirás tu nombre, muchacho descortés- seguía insistiendo el anciano
-ah, sí, mi nombre es Karl- dije, extendiéndole mi mano.
-hola Karl, yo soy Julio Cesar, igual que el emperador- respondió estrechando mi mano.
-¿y usted que hace aquí?-pregunte.
-pues yo vivo aquí-respondió llevando la botella a su boca.
Cuando escuche esto, mire a mí alrededor, encontrando basura por todos lados, sin mencionar los fuertes y nauseabundos  olores que producían los excrementos.
No sé explicar que me hiso enternecer del viejo Julio Cesar, pero mientras más hablábamos, mientras más entraba en las historias de su vida, sobre su familia, su carrera militar y el saber que vio más de una vez a la muerte cara a cara, tome por entera la decisión de llevarlo al centro mental y supervisar personalmente su caso. Cuando se lo propuse él aceptó sin  pensarlo ni siquiera una vez, solo se puso de pie sujetándose de la rocosa pared y dijo:
-al fin una cama decente.
A duras penas logramos salir de la empedrada cueva y en el camino Julio Cesar me narro una extraña historia llamada por el “uno de sus tantos relatos”.
NERVIOS TORCIDOS:

Cuando tan solo era un muchacho que alardeaba los primeros bigotes en su rostro, mi abuelo me llevo a una  alejada montaña a traer un gran cargamento de leña a la cuidad; pero por desgracia mía o mejor dicho por mi excesiva curiosidad, termine extraviado  en medio de un inmenso bosque; vi ocultarse el sol más de dos veces antes de perder por completo la noción del tiempo, hasta que de repente llegué a un pequeño y escondido pueblo en medio del bosque  donde me brindaron agua, comida y abrigo; dormí durante día y medio y al despertar , la señora que con tanta gentileza me había abierto las puertas de su hogar hallábase en un mar de lágrimas.
-¿Qué ha pasado señora, por que llora?-le pregunte.
-son esos demonios, se han robado a mi hijo…- respondió resoplando la mujer.
Como muestra de mi gratitud me aventure en ir y buscar a esos supuestos demonios ; al dar con su paradero un olor podrido golpeo mi aparato olfativo y de una oscura cripta sin nombre salieron tres personas, uno de ellos, el que más crueldad reflejaba traía un bastón y un gran corte con sangre coagulada en el pecho; el otro traía un hacha y le faltaba parte del cráneo y la ultima  tenía un corte en el cuello y sacaba la lengua como una víbora mientras gemía; evidentemente estaban muertos y vivos al mismo tiempo.
-¿Quiénes son?- pregunte cobardemente.
-nervios torcidos, y vengarnos de este pueblo  queremos- respondieron a la vez.
No lo negaré más  y asumiré que estaba completamente aterrorizado, a si que comencé a correr asía  la parte alta del bosque, viendo cuando estos tres demonios bajaban al pueblo destrozándolo todo a su paso, cortando cabezas y comiendo los ojos y  los cerebros, viendo cuando cruelmente mutilaban niños y ancianos; si querían venganza, sin duda la obtuvieron. Yo por otro lado seguí corriendo llegando a otro pueblo donde me encontré con  mi abuelo y el gran cargamento de leña.
                                              ---
Tan fantástico había sido el relato de Julio Cesar que al instante evidencio el avanzado delirium tremens que el alcohol le había causado.
Al día siguiente, cuando fui a visitarlo al centro mental, me enteré que había golpeado bestialmente a dos enfermeros, por lo que sería transferido a un centro con mayor seguridad.
-hola  Julio Cesar, ¿Qué tal esa decente cama que tanto añorabas?-  le pregunte.
-buena, muy buena gracias- respondió.
-¿y la hospitalidad?- volví a preguntar.
-también buena, pero definitivamente  estaría mejor si me dieran una botella de Jack Daniel´s-respondió riendo.
-ah, ¿y tienes algo que contarme?- pregunté insinuando con señas sobre los golpes por la pelea con los enfermeros.
-sí- respondió muy serio.
-¿Qué cosa?-dije.
-otro de mis tantos relatos-respondió burlándose.
LA RUINA:
Habíamos invadido territorio enemigo; el suelo era rocoso y con muchas grietas; mientas mas avanzábamos, más viciado se volvía el aire, llenándose de una terrorífica atmosfera nuestro alrededor. Nos hallábamos frente a la ruina de lo que seguía siendo una imponente iglesia  cuando nos cayó la noche, y por culpa de la oscuridad se vio frustrado nuestro avance, obligados a pasar la noche en aquella iglesia. De pronto un muchacho muy delgado y sucio salió de los arbustos y corrió asía nosotros, poniéndonos a la defensiva.
-no entren-dijo, moviendo la cabeza rápidamente y mirando al vacio.
-o el fantasma del párroco los descuartizara a todos-insistió.
Apenas había logrado terminar de hablar, cuando el nerviosismo de uno de mis soldados, hiso que una ráfaga de balas de su Thompson lo arrojaran al suelo sin vida.
-bueno, no podemos lamentarnos por esta perdida y mucho menos creer en tontas historias, a si que no perdamos más tiempo y entremos de una vez-dije, tratando de tranquilizar a mi tropa, ya que ellos al igual que yo creían posible lo del párroco.
Al entrar, las paredes estaban manchadas de tal peculiar manera  que producían escalofríos  al mirarlas; alrededor de la media noche un salvaje grito hiso estremecer los gruesos muros de la iglesia, poniendo de pie en cuestión de segundos a la tropa entera.
-señor señor, mire a la puerta- dijo uno de mis soldados.
Cuando di la vuelta vi a un sacerdote con dientes afilados como los de una piraña y el rostro empapado por lágrimas de sangre, furioso se abalanzo asía nosotros saltando y trepando por las paredes
-¡disparen!-dije gritando.
Pero aquella entidad lograba esquivar todas las balas y en cuestión de minutos  había acecinado a gran parte de mis soldados, los tomaba por el cuello y los mordía con tanta brutalidad que en ocasiones les arrancaba partes del cuerpo; uno a uno había matado ya a todos mis hombres y solo quedábamos ambos de pie cuando extendió sus brazos como si no hubiera huecos ni músculos y tomándome de las pantorrillas  me arrastro lentamente entre los cadáveres de mis amigos. De repente mientras veía sus rostros desfigurados recordé todos los momentos que habíamos vivido juntos, toda la hermandad que había nacido entre nosotros, y dejándome llevar por odio, tome el cuchillo que guardaba  en mi chaqueta; y antes que esas navajas que tenía en la boca tocaran mi cuerpo le clave mi arma en la frente, haciendo desaparecer al fantasma y salvando mi vida.
Al terminar Julio Cesar con su relato me puse de pie y Salí de la habitación sin pronunciar palabra alguna; camine y camine durante muchas horas sintiendo lástima de ese desdichado hombre. Esa misma noche no logre dormir a causa de la gran tristeza que albergaba en mi corazón, sabiendo que al amanecer  este nuevo amigo mío sería transferido a otro centro mental en otra ciudad; en ese momento se me ocurrió que debería estar bien vestido cuando llegase al otro centro y levantándome de mi cama  semidesnudo fui a buscar uno de mis más finos trajes para regalárselo cuando vaya a verlo por última vez.
Ya a mitad de mañana estando frente a frente y ambos con trajes sumamente elegantes  Julio Cesar dijo:
-no entiendo porque los jóvenes de ahora son tan mal educado que ni siquiera de despiden, solo se paran y se van; pero no importa, de todos modos te compartiré otro de mis tantos relatos.
EL RESUCITADO:
Era de madrugada y yo andaba perdido, hasta que llegue a una vieja cabaña alumbrada por la tenue luz de una velas ; en medio de el único salón existente se encontraba el cadáver  de un anciano  cubierto con sábanas; camine y tome asiento junto a una joven mujer  que no cesaba de llorar. Al ver mi viejo reloj  eran las tres en punto, hora en la que un enorme gato entro al salón y comenzó a maullar de tal modo que parecía un llanto humano lleno de sufrimiento; fue también a esa hora que ante mis cansados ojos  el cadáver del anciano  se levanto y camino asía mí moviendo su…
Pero, antes que Julio Cesar culmine con su relato, cayó al suelo victima de la epilepsia; impresionado por su abrupta caída  me levante rápidamente del cómodo sillón forrado en cuero y llame a gritos a los enfermeros de turno y cuando entraron me tomaron de manera muy ruda de los brazos y uno de ellos dijo:
-su delirium tremens está empeorando.
-pensé que sus alucinaciones con que es doctor y tiene de paciente a un viejo soldado alcohólico habían desaparecido- respondió otro enfermero.
  hoy logro disculparme por la enorme confusión   habida,  despedirme de ustedes y de paso concluir con mi historia  es gracias a la caridad de estos enfermeros ya que en este centro mental el uso de pluma y papel esta prohibió a los pacientes como yo.
Carlos Alberto Abanto Rodríguez.