miércoles, 18 de mayo de 2011

Grupo: Liter

EL SILENCIO DE MI MADRE:
Los rayos del sol cubrían y calentaban a la misma vez mi rostro, abrí los ojos y vi a mi madre sentada en mi escritorio, le pregunte: ¿qué estas haciendo?, espere su repuesta por unos segundos, pero no contestó; la escuché suspirar y vi levantándose lentamente con unas fotografías en la mano; dándome la espalda salió por la puerta trasera hacia en balcón, que en la parte de abajo se encontraba el patio ya la cocina.
Fue raro su comportamiento, me levanté asustado y corrí a verla y preguntar otra vez de que, era lo que tenía, estaba sentada en una silla mirando hacia la cocina, al acercarme vi nuevamente las fotografías en su mano, que estaba contra su pecho; tenía miedo, tanto así  que no me dio ganas ni de acercarme, subí a mi cuarto, me eche a dormir otra vez, por unos minutos; nuevamente desperté y baje a ver a mi madre, ya no estaba, no había nadie; bueno pregunte: ¿Dónde estará? fácil salió a comprar, subí nuevamente a mi cuarto y me quede dormido otra vez, desperté al poco rato y baje otra vez, encontré a mi madre y le pregunté: ¿Por qué no me habías contestado en la mañana?, volteo rápidamente y me dijo, que en ningún momento me había dicho algo, que yo no me había levantado aun de mi cama, que recién me levanto. ¿?
Me quede pasmado y sin decirle nada volteé  y me dirigí a mi cuarto, me eche en mi cama y simplemente me puse a pensar en el sueño que había tenido.
Quijano Vigo, Edwin Joel
 ANCIAS:
Ahí estaba él, desnudo, bello, tan quieto que parecía muerto, me llenaba de emoción de poder estar a su lado, era mágico; fui acercándome poco a poco y en silencio para no interrumpir su tranquilidad. Al acostarme a su lado no pude sentir su calor, parecía alejarse de mi, como si el destino no quisiera que nos amaramos.
De un momento a otro la habitación se formo oscura y el miedo invadió mi ser, no lo podía ver, ni sentir, ¿Acaso lo estaba perdiendo? Aquella preocupante idea incrementaba mi temor mientras mi mente imaginaba posibles desgracias, de repente sentí un roce extraño, frío sin ternura, mi cuerpo se estremeció y lentamente abrí los ojos; el jamás existe, ni la habitación era real; estaba sola baca arriba tratando de regresar aquel sueño para evitar se alejado de él.
Cabrera Abanto, Irma


APAGA LA LUZ:
Ya ningún ruido atravesaba las paredes de la habitación pero aun quedaba el ligero fluorecer de un foco que recién se había apagado, un pestañear interrumpido por el crujir de la madera del piso, la silueta de la ventana a duras marca sus formas rectangulares, quieres irte a prender la luz, es inútil tu cuerpo está inmóvil, sientes que no puedes moverte, solo tus ojos van de lado a lado, sientes tus manos amarradas a la cama, decides decir algo y en la oscuridad tu cuerpo siente un escalofrío, al sentir una inmensidad de un vacio que crees percibir en la pared que poco a poco se acerca hacia ti, te quedas en el silencio. Está a tu lado. Te sientes dormir, pero abres los ojos de nuevo, esta vez estas desnudo con los brazos amarrados a la cama, quieres gritar pero sientes que no tienes boca, inhalas profundamente y apareces en como todo estuvo al inicio, en tu desesperación luchas con todo para poder moverte, pero la sabana asfixia tu esfuerzo y sientes un desmayo, cayendo en la inmensidad de la luz que lentamente tus ojos develan una televisión prendida, mostrando solo estática. Si, es un sueño en el sofá de la sala, cubierto con una frazada, vas a tu habitación, apagas la luz y todo queda oscuro a acepción, del ligero fluorecer del foco.
Basan Pajares, Francis

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